Una productora galesa graba un reportaje en el Molino Escartín

HUESCA.- La productora galesa Unigryw se desplazó hace unos días al Molino Escartín, en la comarca del Alto Gállego, para hacer un reportaje sobre este lugar en el que en septiembre de 1937 se instaló un hospital de campaña, respaldado por el servicio de ambulancias de la 27 División, y en el que ejerció como enfermera la galesa Margaret Powell, que llegó el día 22 de septiembre de ese año a través del Comité de Ayuda Médica a España (SMAC).

Catrin Davies, productora, Aled Jenkins, cámara, y Dylan Iorwerth presentador visitaron el Molino Escartín acompañados por Iñaki Larrañaga, coordinador del documental. Con ellos estuvieron, entre otros, Carlos Escartín, presidente del Círculo Republicano Manolín Abad de Huesca (Crmahu) y uno de los propietarios del molino por herencia familiar, y Federico Escobar y José Ángel Pérez Marcuello, presidente y vicepresidente, respectivamente, del Círculo Republicano del Alto Gállego y promotores de los trabajos de descubrimiento del cementerio militar ubicado en el Molino Escartín.

Historia

El campamento se empezó a instalar el día 22 de septiembre, iniciando su actividad como hospital de campaña al día siguiente. El equipo médico lo encabezó el doctor González Aguiló, con un grupo sanitario de apoyo en el que se encontraban enfermeras voluntarias brigadistas, habitualmente británicas y australianas, y se mantuvo funcionando hasta el 8 de marzo del 38.

El procedimiento sanitario establecido consistía en la recogida de heridos en el frente por camilleros que, en ambulancias o camiones, los llevaban al hospital de campaña, en donde se hacían las primeras curas y establecía el cuadro clínico. Los más grave se estabilizaban y se intervenía en la medida de los medios disponibles.

Los heridos leves se curaban y se devolvían al frente al cabo de unos días. Los más graves se enviaban al Hospital de Boltaña, y si requerían cirugía se mandaban al de Barbastro.

En el Molino Escartín, los que no sobrevivieron fueron enterrados en un campo cercano, y una vez completado se utilizó otro al otro lado del barranco, contabilizándose 74 tumbas de las que se ha perdido la información existente.

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